martes, 4 de febrero de 2014

TANGAS, BUÑUELOS Y MÚSICA; LA ELEGANCIA DE NUEVA ORLEANS.


Nueva Orleans es elegante y vulgar. Dos cualidades opuestas que allí se entremezclan creando un ambiente muy especial. Pero iré por partes; llegamos a la ciudad sabiendo lo justo sobre su pasado como colonia francesa y española, y menos aún, sobre las raíces canadienses que le permiten hoy seguir manteniendo un carácter muy particular; la cultura Cajun. Sin embargo, pese a esa fuerte identidad y como os decía, Nueva Orleans también es vulgar, chabacano y ruidoso.

Tras un estresante viaje, aterrizar un viernes por la noche en la conocida Bourbon Street, fue para mi aterrador. Luces de neón, sexo en vivo… ¡Bienvenidos! New Orleans es una de las capitales de las despedidas de solteros y del desmadre en el sur de los Estados Unidos. El frío en el cuerpo tras un vuelo de tres horas desde Nueva York con el aire acondicionado en modo americano, nunca por encima de los 15ºC, unido al cansancio y a lo poco adecuado de mis pantalones de pinzas color beige; me impedía de todo punto mimetizarme con el jolgorio. La rara allí era yo, no quienes caminaban en lencería de satén o en tanga de pedrería. ¡Me sobraba tela por todas partes! 

"Música callejera en Bourbon Street"

Pese a todo, los balcones enrejados del siglo XIX de Bourbon Street le conceden a la fiesta un cierto aire de película del oeste bastante exótico. Además, conservan una curiosa tradición que proviene del carnaval, allí conocido como Mardi Gras. Consiste en que desde los balcones, los caballeros ofrecen collares a las damas paseantes a cambio de que estas les enseñen brevemente un pecho. Un trueque que hoy en día, desde luego, no sale a cuenta ya que los collares han dejado de ser de cristal checo para convertirse en un artículo de plástico más “made in China”. 

Desenfreno y tradición conviven también en los fabulosos patios de las antiguas viviendas, hoy reconvertidos en terrazas espectaculares donde tomarse unas copas charlando. El Hurricane es paradójicamente la bebida oficial de esta ciudad que cómo recordaréis fue asolada por el Katrina en 2005. Un coctel a base de ron, granadina y maracuyá que inventaron ante la escasez de whisky durante la Segunda Guerra Mundial.

"Casas French Quarter en Nueva Orleans"

Tras la fiesta, a la mañana siguiente, Nueva Orleans se despierta como si nada de aquello hubiese sucedido. El centro histórico de French Quarter trasmuta en un lugar perfecto para pasear y escuchar a músicos callejeros, la mayoría de una calidad altísima. Es la ciudad natal de Louis Armstrong, la tierra del jazz, y da la sensación de que el ritmo estuviese en el material genético de su gente. El centro está lleno también de galerías de arte y tiendas de antigüedades. La arquitectura de la ciudad es única en Estados Unidos, muy especial. Caminar contemplando el colorido de las fachadas y los enrejados de las casas criollas es una auténtica maravilla. Y desde luego, si tenéis la posibilidad, os recomiendo elegir un hotel ubicado en una de estas casas, una idea que nosotros, desafortunadamente, no tuvimos. Por azar nos topamos con el San Piere Hotel, una joya colonial que conserva toda la autenticidad de siglos pasados y que ofrece habitaciones por unos cien dólares, un precio muy razonable tratándose de Estados Unidos. 

"Azulejos de Talavera en Nueva Orleans"

Otro detalle llamativo son los nombres de las calles que están hechos en cerámica de Talavera (Toledo) como recuerdo del periodo en el que Louisiana fue una provincia española. Por eso hoy la calle Tolosa es Toulouse Street, la Calle Real es la Royal Street y la calle de Borbón es Bourbon Street.

"Buñuelos Nueva Orleans Cafe du Mond"
Para tomar un buen desayuno nos dejamos aconsejar por quienes conocen la ciudad y mereció la pena. En Nueva Orleans hay muchos cafés de estilo francés donde tomarse unos tradicionales Beignets o buñuelos, bañados en azúcar glas, que son exquisitos. El lugar más famoso para hacerlo es el Cafe du Mond, de gran calidad pero quizás demasiado concurrido.

Pero para estar realmente al día, en Estados Unidos los fines de semana no hay que desayunar, ni tampoco comer; lo que debe hacerse es tomar el “brunch”. Un desayuno copioso y tardío o una comida ligera y temprana, como prefiráis. Personalmente a mi me encanta, pero en Nueva Orleans es aún mejor ya que muchos locales cuentan con música en directo; eso, siempre y cuando no estén jugando los Saints, entonces la música se limitará al descanso.  Nosotros elegimos Buffas´ Bar en Esplanade Street y acertamos. La música fue estupenda, una banda de esas con solera, y la comida, mejor aún. Sus Benedicts Eggs, huevos escalfados con carne o pimientos, cubiertos con salsa holandesa, son un manjar que hay q probar. En la mayoría de los locales sólo los sirven los fines de semana y en contadas unidades. También probamos Port of Call, un restaurante muy popular en la ciudad por sus hamburguesas y patatas rellenas, aunque lo cierto es que a nosotros nos dejo algo decepcionados.  
    
Nueva Orleans fue abusada como colonia, tierra de plantaciones de esclavos y de desastres naturales, pese a ello, tiene fuerza, personalidad y poso. Es también vulgar sí, pero su alegría y espontaneidad ya las quisiera para sí la 5ªAvenida de Nueva York.

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